Esta semana no ha sido fácil para la Administración De los Santos.
Comenzó con los cruces mediáticos y judiciales de una jerarca y un empresario.
Luego, la difícil interna explotó en la sesión del martes en la Junta Departamental, donde el FA votó dividido en dos temas urticantes: casetas de guardavidas y Satenil S.A. En las votaciones de dichos asuntos el oficialismo resultó derrotado.
También los últimos días estuvieron condimentados con la polémica desatada en torno a las licitaciones de los paradores. Empresarios mediáticos han tratado de desnudar procedimientos y resoluciones que entienden injustas.
Finalmente, el influyente programa Zona Urbana dedicó su último programa al Municipio de Maldonado y masificó a nivel nacional y departamental las irregularidades que se le imputan a la actual Administración.
El complejo panorama político se agudiza si se comprende que al tiempo que la Administración De los Santos debe defenderse de los embates políticos, jurídicos y empresariales tiene la complicada misión de enfrenar los desafíos que a nivel de gobierno significa la próxima temporada estival. Cabe preguntarse si el escenario actual montado en el departamento puede dar espacio a la serenidad que se requiere para gobernar.
En esta estado de cosas es legítimo preguntarse si la estrategia de polarización le ha dado réditos al Ejecutivo Municipal. Evidentemente ha pretendido arrinconar en la interna a su adversario (o enemigo) Darío Pérez y sus operadores políticos se han cruzado muy duramente con la oposición. Aquel tibio intento inicial de la Mesa Multipartidaria fracasó porque varios entendieron que las intenciones no se veían acompañadas de los porfiados hechos. Ahora se volvió a convocar a los Partidos Políticos por temas que aparecen en la agenda del Municipio, lo cual podría ser el comienzo de un relacionamiento diferente, aunque quizás los puentes ya estén cortados.
Si algunas enseñanzas han dejado los últimos tiempos políticos en el Departamento es que la guerra permanente y el pretender monopolizar el propio partido no garantizan la continuidad en el gobierno. La actual Administración está padeciendo un fuerte desgaste y no puede olvidar que De los Santos triunfó en la elección departamental corriéndose al centro. El Intendente puede tener sus objetivos de gobierno claros, aunque el oficialismo debe comprender que los momentos amargos pueden tener dos efectos disímiles: rectificar políticas o encerrarse en el apoyo y el elogio del círculo estrecho. Lo mejor que podría pasarle al Municipio es tratar de dejar las aguas departamentales tranquilas y buscar coincidencias sin abdicar de los roles que legítimamente el pueblo le confirió. Lo que no puede permitirse es tropezar con las torpezas y las suspicacias.