lunes, 13 de noviembre de 2006

ANALISIS: LOS INDICES BOTTINELLI Y MALDONADO

El profesor Oscar Bottinelli, en el análisis que realizó en Radio El Espectador previo a la elección interna del FA, manejó los siguientes indicadores para medir el poder de convocatoria de esta fuerza política. Según el primero de ellos: “en las dos elecciones anteriores el porcentaje de votantes fue exactamente el 23% de las personas que habían votado al FA en la elección nacional anterior”.
“Para mantener ese porcentaje, el 23% de la última elección nacional, tendrían que concurrir entre 255.000 y 259.000 personas. De ese modo se podría decir que el Frente mantiene proporcionalmente el mismo poder de convocatoria”.
Luego afirmó que “habría otra medición: en 2002 fue a votar casi la mitad de los que habían votado en las elecciones primarias o preliminares, las mal llamadas internas que se hacen antes de las nacionales para todos los partidos. En ese caso el Frente cumpliría la cuota con 226.000 personas”.
En el ámbito nacional las versiones indican que habrían votado entre 220.000 y 250.000 personas. En el mejor de los escenarios no se habría llegado al 23% y sí se habría superado la medición respecto a las elecciones primarias del 2004.
Ahora bien: ¿que sucedió en el ámbito departamental?
Según cifras publicadas en el día de hoy (Diario Correo de Punta del Este) habrían votado 9240 personas mientras que en el 2002 lo hicieron 8366.
En primer lugar, resulta notorio que el número de votos se incrementó aproximadamente entre un 15% y un 25% en el ámbito nacional (depende de las cifras finales) mientras que en el departamento de Maldonado el incremento fue de aproximadamente un 10% (874 votos más). Quiere decir que el aumento de votantes del país fue sustantivamente superior al que se verificó en Maldonado.
Pasemos a comparar los resultados de esta elección interna con los de las últimas elecciones nacionales, de acuerdo al primer índice Bottinelli. Cabe indicar previamente que en Maldonado, en las elecciones internas del 2002, el porcentaje de votantes fue de aproximadamente el 28% de las personas que votaron por el FA en la elección nacional de 1999. Obsérvese que dicho porcentaje fue sustantivamente superior al 23% obtenido por el FA en todo el país.
¿Qué ocurrió en estas elecciones internas 2006? Los 9240 votos representan aproximadamente un 20% de las personas que votaron en la elección nacional del 2004 por el FA. Es decir que de acuerdo a este índice Bottinelli en Maldonado bajó el porcentaje de votantes respecto a las elecciones internas del 2002 (se bajó del 28% al 20%). Para mantenerse el porcentaje del 2002 tendrían que haber votado en esta elección interna más de 13.000 personas, extremo que no ocurrió.
Se estarán preguntando que sucede respecto al otro “índice Botinelli”; es decir, la comparación entre los que votaron en estas internas y quienes lo hicieron en las elecciones primarias del 2004 (conocidas popularmente como internas).
Primero un poco de historia:
Los votos obtenidos en las elecciones internas del FA del 2002 en Maldonado representaron aproximadamente un 76% del total de votos obtenidos por el FA en las elecciones primarias o preliminares de 1999 en este departamento. Nuevamente el porcentaje de Maldonado estuvo por encima del porcentaje del resto del país, pues en este caso se llegó casi al 50%. En las elecciones internas 2006 nos encontramos que los 9240 votos representan casi el 49% de los votos obtenidos en las primarias del 2004. También aplicando este “índice Bottinelli” podemos constatar una considerable baja en los votantes (se bajó del 76% al 49%); es que para mantener el número del 2002 tendrían que haber votado en las elecciones internas 2006, siempre de acuerdo a este índice, más de 14.000 personas, algo que a todas luces no se logró.
Estas consideraciones no tienen más pretensión que el de aplicar los comparativos de Bottinelli al departamento de Maldonado. Resulta claro que los números se pueden manejar de varias formas, algunos para hablar de triunfos y otros para ser más cautelosos en los análisis.
La realidad departamental indica que algunos podrán decir que en el 2002 la crisis impactó en Maldonado como en ningún otro departamento lo que llevó a aumentar el número de votantes y que además por esos días la popularidad de la administración Antía era muy baja. Otros podrán afirmar con razón que en estas elecciones 2006 la votación debía se importante por varios factores: el sector De los Santos y el sector Darío Pérez quisieron polarizar fuertemente, hay un sector que tiene el poder del Municipio, presumiblemente hubo una mayor inversión económica y en definitiva medir fuerzas hacia la interna tiene mayor interés cuando se es gobierno.
En definitiva, nadie puede desdeñar esta convocatoria y vale la pena advertir que estos comentarios no significan presumir directa ni indirectamente sobre intención de voto, lo que sería harina de otro costal. Está claro que en el departamento de Maldonado el piso del FA, en un eventual escenario de elección, tiene que ser superior al 35%.

sábado, 11 de noviembre de 2006

OPINION: Enemigos

La semana política terminó con una frustrada sesión extraordinaria de la Junta Departamental, en la cual el Partido Nacional pretendía considerar el tema Satenil S.A. El Frente Amplio demostró cultura de gobierno al mantener un acuerdo interno consistente en diferir el tratamiento de este asunto por un plazo de quince días; esta estrategia fue la que terminó impidiendo la consideración de la polémica cuestión en la fecha que pretendía la colectividad nacionalista.
Así planteadas las cosas el Partido Nacional igualmente mostró sus cartas en un duro informe que entre otros pronunciamientos reclama la anunciada rescisión del contrato con Satenil S.A.
Está claro que el sector del Intendente intentará minimizar ese informe y a su vez plantear nuevos antagonismos en las próximas semanas. Cuenta con la ventaja de jugar con las cartas vistas y de que en el acelerado mundo político vernáculo dos semanas es una eternidad y lo que hoy es noticia mañana no lo será.
Por su parte, los sectores que responden en lo departamental al Diputado Darío Pérez ya habían pegado primero al anunciar hace algunas semanas que el discutido contrato debía caer; ahora, tal como están plantadas las piezas en el tablero, asumirán un nuevo protagonismo. De la postura que adopte el diputado orejano dependerá que la Junta Departamental apruebe una moción dura y radical o que en definitiva termine pronunciándose en forma asordinada en contra del contrato de Satenil S.A.
La mesa entonces ha quedado servida para este sector, solo falta que se sienten los comensales. Habrá que ver quienes son los invitados.
Nadie puede dudar que el Ejecutivo cometió un grave error político con este contrato y ello sin ingresar en las consideraciones legales; ahora bien, el Intendente ha demostrado que no va a torcer el camino que impuso a su gobierno. Si bien es malo no reconocer y rectificar errores, también sería malo gobernar eternamente a la deriva. Los equilibrios son siempre difíciles de encontrar en el delicado arte de gobernar. Lo cierto es que no hay que ser adivino para vislumbrar que una rescisión del contrato con Satenil es una quimera, por lo menos antes de la próxima temporada estival.
También queda claro que los reiterados anuncios en torno al tema Satenil le van quitando vigor a las medidas que finalmente se van traduciendo en hechos, ya sea políticos o de gobierno; recomendaciones que en otros escenarios podrían parecer de extrema gravedad y dureza se convierten en episodios de una guerra sin fin. Es que resulta muy difícil administrar los mecanismos de contralor previstos en la Constitución y el abuso de los mismos –ahora y en el pasado - puede llevar a disminuir el impacto de decisiones verdaderamente trascendentes desde el punto de vista institucional. También es real que el asunto Satenil ha impactado negativamente en el oficialismo y en la interna del partido de gobierno.
En el Departamento de Maldonado aún no se han acallado los ruidos del combate electoral; por ello seguirán sonando las acusaciones recíprocas en una campaña incesante. El maniqueísmo está entre nosotros, en una guerra santa de buenos contra malos y donde el futuro ya llegó.

domingo, 5 de noviembre de 2006

OPINION: Good Bye Cumbre

En un olvidado país del mundo, perteneciente a un continente rezagado, muy atrás del Norte y pronto también muy atrás de los tigres asiáticos, se reunieron varios presidentes y cancilleres con el objeto de firmar algún compromiso y realizar comunicados de buenas intenciones. Aún no se han cuantificado los gastos de la estéril convocatoria que respondió al pomposo nombre de Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.
Quedan algunos flashes que demuestran la insoportable levedad de estos foros; el que en esta ocasión quizás sirvió para realizar algunos ajustes de cuentas.
El Parlamento del país anfitrión se olvidó que la política exterior es un “asunto de estado” y sancionó entre gallos y mediasnoches un Protocolo de Adhesión de la República Bolivariana de Venezuela al MERCOSUR. Se quería que todo estuviese en orden cuando llegara al país el rudo galán caribeño. Lo cierto fue que el líder populista faltó a la cita y dejó a la novia vestida y sin visita.
Desde uno de los países vecinos llegó el muro de Berlín en su versión entrerriana y el frío polar; solo un pingüino se atrevió por algunas horas a visitar la capital del MERCOSUR; llegó para encomendarse a la Realeza e inaugurar una nueva palabra en el mundo diplomático: “el gran facilitador”. Atrás quedaron los tiempos donde el Viejo Vizcacha nos decía que no fuéramos nabos y que en lugar de resolver los temas comarcales en La Haya los deberíamos solucionar en un mano a mano entre amigos. Ahora no son los jueces sino un Rey quien desde el viejo continente jugará al play station y se convertirá en el humilde procurador de nuestros sabios gobernantes.
Algún polaroid multicolor nos transportó a las agraciadas playas brasileñas, donde un lejano Presidente Lula caminaba junto a su esposa; por cierto que no se lo veía muy preocupado por sus inquietos y molestos vecinos. Que sentido tiene que quien preside al MERCOSUR venga a la cita; Muito melhor unos días de praia para luego ir el lunes, ya repuesto, a dar el apoyo al líder caribeño que afronta algunos problemas en su país. Quien no elegiría tomarse algunas cervecitas al ritmo del samba en lugar de escuchar los soporíferos y reiterados discursos de siempre. Pero no se preocupen, que está tudo bem con la integración sudamericana.
Al fin y al cabo no se pude andar impunemente por el mundo, decir una cosa con el rudo galán venezolano y luego decir exactamente otra con el Tío Rico; comprometerse a hacer una cosa en Santiago y luego hacer otra una vez regresado al paisito. Las explicaciones de las inexplicables volteretas que ensaya el exegeta oficial y presidente del partido oficial, en sus tiempos libres Ministro de Educación y Cultura, solo pueden servir en lo vernáculo pero nunca a la comunidad internacional.
No importa, por algo somos el amado paisito y todos se rinden a nuestras alambicadas y sagaces estrategias internacionales. Los voceros oficiales dirán que no hubo desaire, que está todo bien, que en definitiva estuvieron representados todos los países; lo cierto es que después da esta fugaz y efímera cumbre, como todas los foros “iberoamericanas”, no quedarán más que huecas declamaciones; la Ley de Extranjería seguirá imperando, por estos confines del mundo se seguirán privilegiando las declaraciones y no los compromisos concretos y se seguirán levantando murallas entre los países.
Por cierto, que el último apague la luz no sin antes comerse el menú especial que se había preparado para la Reina.

OPINION: Lo que nos traerá el futuro (por Laura do. Carmo)

Esperé a propósito hasta el fin de semana para escribir este post. Quería pensar con claridad y poder poner en orden la serie de eventos políticos que se desencadenaron en la última semana en el departamento de Maldonado.
El martes pasado, por primera vez desde que el Frente es gobierno, la bancada de ediles oficialistas de la Junta Departamental se quebró y votó dividida. Por un lado tres ediles que responden al Dr. Darío Pérez y, por el otro, el resto de los curules de izquierda.
La "unión" que significó, hasta ahora, que las posturas o lineamientos del Ejecutivo se aprobaran en la Junta hacía tiempo que amenazaba con romperse, fruto de los desencuentros sotto voce entre el grupo orientado por el Intendente y el grupo de Pérez Brito.
Recordemos también que en lo que va del actual período de gobierno hubo otros dos asuntos que ni siquiera llegaron a la consideración del Legislativo por falta de consenso en la interna del Frente: la creación de las Juntas Locales nuevas (uno de los pilares y promesas de campaña de de los Santos) y el pretendido impuesto "solidario" que se quiso aplicar luego del temporal de agosto del 2005.
Otro de los temas criticados abiertamente por Darío Pérez fue el presupuesto participativo, al que el Diputado calificó como de meramente consultivo y dijo que su sector no pudo aportar ni discutir el mismo antes de que llegara a la Junta y, por ende, el papel de su grupo se limitó al trabajo que se hizo en la Comisión del Legislativo a la par del Partido Nacional.
Pero hubo en este largo collar, otras perlas menos comentadas, o por lo menos menos públicas que llevaron al desgaste en la relación de las dos fuerzas mayoritarias del Frente en Maldonado: secretarías de bancada, algún funcionario municipal del sector de Pérez dejado de lado o virtualmente "descendido" de su cargo, gente "tentada" con cargos municipales que, de golpe, pedían pase sin tan siquiera avisarle de antemano a su ex líder, etc.
Teniendo todo esto en cuenta (y algún otro caso que ahora se me escape) no era difícil imaginarse que más temprano que tarde, Cabildo empezaría a marcar su propio perfil en el Legislativo como sucedió.
A su vez, en esta semana que pasó también vimos al Intendente de Maldonado concurrir al Programa Zona Urbana, de Canal 10, respondiendo y dando su punto de vista sobre una serie de presuntas irregularidades en la Comuna que se presentaron al aire bajo el formato de un informe en donde se hizo hincapié en los temas Satenil, Dirección de Cultura, convenio con La Asistencial, préstamos de Uniprode, etc.
Si me preguntan que fue lo que más me llamó la atención de lo sucedido en el programa, casi enseguida les contestaría que muy poco pero que lo que sí lo hizo, lo hizo y mucho.
En primer lugar creo que de los Santos tuvo la entrevista que se merecía: nuestro jefe comunal es una persona de largas respuestas (que no siempre respetan el tiempo de radio o tv), está poco acostumbrado a las repreguntas y en más de una ocasión dio señales de molestias cuando los periodistas se vuelven muy inquisitvos con algún tema.
Por esto, el estilo del programa y del conductor Ignacio Alvarez, no es algo a lo que el Intendente esté habituado. Nadie le preguntó cosas que no se hubieran pasado en el informe previo y los periodistas tenían documentación de respaldo y testimonios de todo lo que se hablaba.
Sin embargo, lo que pretendió ser una entrevista poco menos que terminó en un debate que planteó de los Santos contra Alvarez.
Esto me lleva a una reflexión que me gustaría compartir, y en especial con mis colegas: ¿a qué se apunta con esta suerte de "nuevo estilo" mostrado por el "pintor, modesto, comprometido con la causa" Intendente?
¿Será que esto quiso ser un ejemplo de "mirá lo que te puede pasar si me atacas"? Porque de los Santos, amén de defender y explicar sus puntos (cosa absolutamente justa y lógica puesto que a eso fue) atacó y contraatacó como si frente a él no estuviera un periodista sino un opositor político, otro candidato, como si fuera un debate de campaña.
Para ese ataque varias herramientas fueron válidas: poner una sombra de duda en los por qué de no haber emitido al aire una serie de entrevistas que la producción del programa realizó el año pasado sobre la administración Antía, decir varias veces que la investigación del programa estaba hecha a medias o que faltaban elementos casi adrede, querer desviar la atención hacia temas de la anterior gestión blanca e, incluso, querer justificar acciones actuales con acciones de la/s anteriores administraciones.
Pero además creo que el Intendente cometió otro error tanto o más importante: en esa batería de ataque no faltó la mención a esa suerte de consipiración que algunas figuras del gobierno se empeñan en querer hacer creer que existe. En esa barrida los diarios El Observador, El País, el semanario Búsqueda y el propio programa Zona Urbana fueron nombrados puntalmente por de los Santos.
Me suena también a aquello de: "nosotros en el Frente somos los buenos, los malos son ellos (todos los demás) y ahora consipiran todos juntos para que nos vaya mal en el gobierno". ¡Por favor! Es casi como cuando hace 30 años se quería convencer a la gente de que los comunistas poco menos que comían niños crudos (y envueltos).
Las teorías conspirativas y querer sembrarlas en los asuntos periodísticos, suponen señales bastante peligrosas sobre todo cuando vienen del gobierno. Revela bastante el tipo de pensamiento de quien, como en este caso, tiene la responsabilidad de encabezar el municipio de Maldonado.
Y si bien tendría bastante más para agregar, no quiero dejar de exponer dos sucesos del programa que me llamaron la atención. El primero, la frase repetida varias veces por de los Santos acerca de que en el tema Satenil, el Tribunal de Cuentas de la República se equivocó. Y por supuesto que no me asombra por pensar que el TCR está integrado por súper dioses que tienen el poder de no errarle nunca. Pero creo que como defensa es un terrible boomerang; veamos: de acuerdo a de los Santos el TCR se equivocó con Satenil, entonces por ejemplo, ¿cuántas veces más podría haberse equivocado el TCR con respecto a observaciones hechas a las anteriores gestiones de gobierno? ¿por qué se equivocarían con la administración de los Santos sólamente? ¿y si cuando no observan y dan por bien hecho cosas como el Presupuesto de la Junta Departamental resulta que se están equivocando? ¿el TCR sirve sólo cuando "nos da para adelante"?
Todos quienes asistimos a iluminadas (y sin ironías) exposiciones del entonces Edil Oscar "Flaco" De los Santos en la Junta, recordamos cuál era la postura que éste, y todos sus correligionarios frentistas, tenían del TCR y la importancia casi sagrada que decían dar a sus resoluciones. ¿Y ahora qué pasó?
Por último, mencionar que a mi criterio el Intendente se olvidó o no consideró en su total dimensión quienes estarían mirando el programa. Creo que erró en el objetivo de a quién dirigir su "discurso". ¿Era a sus votantes acérrimos, a su voto duro a quien tenía que aclarar y explicar sobre las supuestas irregularidades? Sí, por supuesto, pero también a esa gran masa de votantes de opinión, de centro y de gente no tradicionalmente frentista que le "prestó" su voto al "flaco", al "pintor, modesto, comprometido con la causa" como él mismo se definió en el programa.
Casi con seguridad me animo a pensar que el voto duro del Intendente estará feliz pensando en "la paliza" que "El Flaco" le propinó a esos periodistas de Montevideo que se vinieron a meter con la Intendencia de Maldonado... qué también.
Pero el otro, los otros, los que miran más allá de fanatismos creo que se sorprendieron al ver esa nueva faceta pública de un de los Santos soberbio, peleador, casi violento por el hecho de escuchar cosas o preguntas que no le gustaban.
Y ni hablar de la imagen que proyectó hacia los montevideanos y hacia los miles de uruguayos que lo vieron en todo el país; la imagen como jefe comunal de uno de los principales departamentos del Uruguay y la imagen como político a futuro. Cosas que estoy segura no tuvo en cuenta al evaluar su perfil para esta presentación.
Con estos elementos, el nuevo relacionamiento político entre el gobierno y la oposición (que tal vez no se limite sólo al Partido Nacional) y esta nueva imagen y postura del Intendente creo que el futuro nos traerá aguas muy movidas en Maldonado porque ya nada será igual que hasta ahora. Creo que por fin nos sacamos las caras y caretas.
Gracias Nick por alojar esta opinión!!

jueves, 2 de noviembre de 2006

OPINION: La hora más amarga

Esta semana no ha sido fácil para la Administración De los Santos.
Comenzó con los cruces mediáticos y judiciales de una jerarca y un empresario.
Luego, la difícil interna explotó en la sesión del martes en la Junta Departamental, donde el FA votó dividido en dos temas urticantes: casetas de guardavidas y Satenil S.A. En las votaciones de dichos asuntos el oficialismo resultó derrotado.
También los últimos días estuvieron condimentados con la polémica desatada en torno a las licitaciones de los paradores. Empresarios mediáticos han tratado de desnudar procedimientos y resoluciones que entienden injustas.
Finalmente, el influyente programa Zona Urbana dedicó su último programa al Municipio de Maldonado y masificó a nivel nacional y departamental las irregularidades que se le imputan a la actual Administración.
El complejo panorama político se agudiza si se comprende que al tiempo que la Administración De los Santos debe defenderse de los embates políticos, jurídicos y empresariales tiene la complicada misión de enfrenar los desafíos que a nivel de gobierno significa la próxima temporada estival. Cabe preguntarse si el escenario actual montado en el departamento puede dar espacio a la serenidad que se requiere para gobernar.
En esta estado de cosas es legítimo preguntarse si la estrategia de polarización le ha dado réditos al Ejecutivo Municipal. Evidentemente ha pretendido arrinconar en la interna a su adversario (o enemigo) Darío Pérez y sus operadores políticos se han cruzado muy duramente con la oposición. Aquel tibio intento inicial de la Mesa Multipartidaria fracasó porque varios entendieron que las intenciones no se veían acompañadas de los porfiados hechos. Ahora se volvió a convocar a los Partidos Políticos por temas que aparecen en la agenda del Municipio, lo cual podría ser el comienzo de un relacionamiento diferente, aunque quizás los puentes ya estén cortados.
Si algunas enseñanzas han dejado los últimos tiempos políticos en el Departamento es que la guerra permanente y el pretender monopolizar el propio partido no garantizan la continuidad en el gobierno. La actual Administración está padeciendo un fuerte desgaste y no puede olvidar que De los Santos triunfó en la elección departamental corriéndose al centro. El Intendente puede tener sus objetivos de gobierno claros, aunque el oficialismo debe comprender que los momentos amargos pueden tener dos efectos disímiles: rectificar políticas o encerrarse en el apoyo y el elogio del círculo estrecho. Lo mejor que podría pasarle al Municipio es tratar de dejar las aguas departamentales tranquilas y buscar coincidencias sin abdicar de los roles que legítimamente el pueblo le confirió. Lo que no puede permitirse es tropezar con las torpezas y las suspicacias.